Miércoles, 03 Agosto 2016 11:56

Salario emocional y la motivación laboral

Primera parte

El síndrome del domingo a la noche.

Este comportamiento, muy similar al que manifiestan los adolescentes los domingos por las tardes cuando ya el lunes se acerca, los compromisos y responsabilidades con el Liceo están a tan solo unas horas.  Tener que comenzar una nueva semana genera marcos de angustia y en algunos casos depresión. “Tengo que ir al Liceo” en lugar de que ganas de ir al Liceo. “Tengo que ir al Liceo y ver a la profesora de Matemáticas que me odia, a algunos compañeros que me hacen la vida imposible” ¡¡¡¡¡¡ ¡Bien los adultos presentan una sintomatología similar en relación con sus trabajos, la profesora de matemáticas es reemplazada por “El jefe”, tengo (y no quiero) ir a trabajar y verle cara a mi jefe y  los compañeros escolares por los compañeros de trabajo.

 

Romper con la historia y los síndromes implica tomas decisiones. Deshacerse de lo “antiguo”, de modelos caducos de gestión que ya no sirven, comprender que estamos en un contexto histórico diferente que implica un “un nuevo compromiso”  de todos los responsables de la gestión de las personas en el mundo laboral, y cuidado, no depende de lo “grande” que sea la empresa, y cantidad de empleados, es transversal e implica a todo el “ser” empresario.

El clima laboral “la clave”. La gestión del talento “un desafío”, el Liderazgo “un deber”.

Adaptarse a las nuevas generaciones y necesidades de los trabajadores “Un compromiso “

Las nuevas generaciones irrumpen en los contextos organizacionales y la sociedad de manera impetuosa. No “Quieren más síndromes del domingo a la noche “

Ya están, piden, exigen, se mueven, aportan.

Quieren ser escuchados. Necesitan ser escuchados. Debemos escucharlos.

Los prejuicios se imponen. ¿Quiénes son, que buscan, que nos pueden aportar?

Creatividad, innovación, calidad de vida, tiempo libre, talento   y un placer por el cambio.

Y ahí está la palabra clave. El cambio vs el síndrome del domingo a la noche.

Las nuevas generaciones de  trabajadores, los Y (nacidos en los 70-80)  y los millennials (90)  son un ejemplo paradigmático, ya no tienen suficiente con el salario económico (el sueldo); necesitan mucho mas  además ser recompensados con otro tipo de retribución (económica) que les ayude a conciliar la vida profesional y familiar; y aquellas organizaciones (no importa el tamaño y cantidad de empleados)  que se han situado en la vanguardia de la gestión del talento y del cuidado de su capital humano, ofreciendo a sus empleados un salario emocional, son las empresas preferidas por las nuevas generaciones y se han convertido en modelos.

Hoy se impone “el salario emocional” como efecto motivacional. El clima laboral como impronta, las retribuciones no económicas ya como “Normas”. Un nuevo paradigma 

Pero ¿Qué es? ¿En qué consiste?

El salario emocional, se refiere a todas aquellas retribuciones no económicas que el trabajador puede obtener de la empresa y cuyo objetivo es incentivar de forma positiva la imagen que tiene sobre su ambiente laboral e incrementar su productividad, así como satisfacer las necesidades personales, familiares o profesionales que manifiesta, mejorando su calidad de vida y fomentando un buen clima organizacional.

¿Qué ventajas aportan a las empresas que  incluyen la retribución emocional en sus políticas retributivas?

  • Índices de rotación del personal bajos (Problema que relacionado a la enunciación “falta de compromiso como justificación a lo no justificable)
  • Reducción de gastos en relación con la selección, formación y administración del personal
  • Niveles bajos de ausentismo (darle ganas a la gente de ir a trabajar)
  • Satisfacción laboral. Empleados satisfechos, son empleados con elevados índices de productividad y competitividad.

¿Cuáles son algunas de esas retribuciones que componen el salario emocional?

  • Flexibilidad y carga horaria equitativa.
  • Reconocimiento: Nada más placentero y motivador que el reconocimiento.
  • Poder contribuir, participar, ser escuchado, aportar.
  • Gestionar su potencial. Posibilidades de crecimiento personal y laboral.
  • Un liderazgo eficaz. Un Liderazgo efectivo genera un clima laboral que impacte en el ambiente de manera positiva. La “resonancia emocional” que generan los lideres es determinante en la gestión del talento. Nadie quiere trabajar con alguien que no se preocupe por ellos.
  • Un ambiente laboral agradable.
  • Actividades grupales recreativas, ya sea en el contexto laboral o fuera del mismo.
  • Actividades relacionadas al aporte comunitario en equipo (donaciones, actividades solidarias)
  • Una empresa comprometida con los valores de la sociedad, ambientales, sociales.

 Crear esquemas que fomenten la participación de los empleados en la toma de decisiones permite que se sientan más informados sobre el acontecer diario de la empresa y genera un mayor nivel de compromiso con sus  trabajos cotidianos, ya que perciben con mayor claridad la importancia de su esfuerzo para el funcionamiento correcto de la  empresa.

 

Continuara…

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